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Una juventud en disputa

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Grupos criminales necesitan “enganchar” a cerca de 350 personas por semana para mantener ese negocio; los “trabajadores” de la delincuencia desertan o quedan detenidos, encarcelados, secuestrados, incapacitados y muertos

 

Por Cosme Damián Contreras

Una madre que, con abundantes lágrimas, externaba su gran pena por la desaparición y secuestro de su hijo se viralizó en una ciudad del norte de nuestro país. El caso conmocionó rápidamente a la ciudadanía y, un 22 de noviembre de 2024, salieron a marchar por las calles principales de la ciudad, exigiendo la liberación e intervención de las autoridades.

Como resultado, el joven de 16 años fue encontrado vivo esa misma tarde, y la viralidad que propició su aparición también propició que las autoridades recibieran la denuncia de una persona que lo identificó como uno de sus presuntos secuestradores. La Fiscalía formuló una imputación contra el joven, que pasó de supuesto secuestrado a secuestrador, por asociación delictuosa y secuestro agravado, y fue aprisionado en el centro de internamiento de la ciudad.

El caso presentado nos da una muestra de la situación de riesgo que vive la juventud hoy en día, el engaño mediático y el gran desconcierto ante la profunda inmoralidad delincuencial que ha llegado hasta los más jóvenes en su participación en la delincuencia organizada.

Fue en el año 2025 cuando, escuchando una ponencia impresionante del Dr. Aurelio Coronado Mares, psicólogo forense y rector del Instituto Ciencia Aplicada, sobre el origen de las pandillas en El Salvador y los Mara Salvatrucha, y su labor en Sudamérica con juventudes, que, conversando con él y externándole la situación aspiracional de los adolescentes en la participación en el narcotráfico y la delincuencia en mi entorno, me respondió que, en relación con lo expuesto en su conferencia, esa posición es insostenible en el tiempo por la naturaleza insostenible del negocio y que pronto comenzaría a convertirse en “reclutamiento forzado”. Y añadió: “¿Has oído hablar del Rancho Izaguirre? Eso solo es una muestra de lo que se viene; lo mismo pasó en Sudamérica y lo mismo va a pasar en tu ciudad”.

Habían pasado apenas unos cuantos meses cuando las palabras del Dr. Aurelio se cumplieron cual profecía se tratara y, entonces, investigaciones como la presentada en la revista Science en el 2023 comenzaron a tener gran relevancia para mí, cuyos resultados fueron los siguientes:

Que la estimación del número de participantes en los cárteles está entre 160 y 185 mil personas.

Que los reclutamientos necesarios por semana para mantener ese negocio son de 350-370 personas.

De ahí la necesidad de recurrir al reclutamiento forzado, no solo porque la delincuencia organizada también sufre las consecuencias de la crisis juvenil de nuestros días, sino porque sus “trabajadores” desertan o quedan detenidos, encarcelados, secuestrados, incapacitados y muertos. Y ahora sí, como podrán comprender, después de estar cerca constantemente de la muerte, a nadie le interesan los “miles de centavos” que en tales negocios les puedan pagar.

Como conclusión personal, sobre la relación del reclutamiento forzado y la juventud, no tengo más que externar mi posición al respecto en la víspera de cumplir los primeros diez años en la creación y fomento de programas juveniles y de prevención para adolescentes, y es la siguiente:

El contexto en el que se desarrolla el adolescente mexicano, en el que prevalece la desintegración familiar, la ausencia de atención a su salud integral en los ámbitos físico, emocional, espiritual, social e intelectual, y la influencia de una sociedad corrompida en todos los órdenes, sugiere la necesidad de la formación de instituciones que:

Fortalezcan la integración, educación y desarrollo de la familia mexicana en todos los órdenes.

Que funjan como agentes educadores externos y redes de apoyo que busquen subsanar las necesidades de estos adolescentes, buscando su salud integral.

Cada joven fortalecido de la manera planteada es un joven que no será notablemente vulnerable al reclutamiento forzado.

Estamos conscientes de que el conjunto de condiciones estructurales que permiten la subsistencia y mantenimiento de los cárteles y la delincuencia organizada, que dan pie al reclutamiento forzado, es muy amplio. Aquí he anotado mi posición como líder social en mi trabajo con adolescentes y su fortalecimiento.

Ahora bien, si consideramos medidas en relación con la detención, desarticulación y extinción de estos cárteles, me uno a la perspectiva del Dr. Aurelio Coronado en relación con la necesidad de cambiar la perspectiva individual de los delincuentes y buscar la solución en la detención o desarticulación de las estructuras que sostienen este mal social: “Mientras se detenga al último eslabón y no se investigue a reclutadores, transportistas y beneficiarios, las organizaciones criminales conservarán su capacidad para sustituirlo”.

Mientras continuamos con una labor continua por el bienestar de nuestros jóvenes y promoviendo soluciones, concluyo recordando que la juventud es de nuestra nación la grandeza y la dulce esperanza de nuestro porvenir y que todos, de alguna manera, podemos contribuir en su bienestar.