Medio digital y semanario líder en Sonora

“Hermosillo no es panista, es exigente”

Facebook
X
WhatsApp

Gildardo Real, aspirante del PAN a la alcaldía de Hermosillo, habló de su trayectoria política, sus posibilidades de obtener la candidatura y los retos de la oposición rumbo a 2027

 

Por Redacción

Gildardo Real Ramírez tiene más de tres décadas de militancia en Acción Nacional. Su trayectoria incluye responsabilidades en el Ayuntamiento de Hermosillo, una diputación local y la presidencia del Comité Directivo Estatal del PAN. Ahora busca convertirse en candidato a la alcaldía de la capital sonorense, en un proceso interno donde compiten distintos perfiles y según sus encuestas se encuentra posicionado.  

En entrevista para Noticiero De Primera Mano con Francisco Javier Ruiz Quirrín (TVD Primera Plana), explicó las razones de su aspiración, habló de la competencia interna del PAN y defendió la continuidad del proyecto municipal encabezado por Antonio Astiazarán. 

También reconoció las dificultades de la oposición para tener mayor presencia política frente a Morena y consideró que los resultados electorales dependerían de la capacidad para construir acuerdos y presentar perfiles competitivos.

Ruiz Quirrín: Tenías 18 años cuando comenzaste a participar en Acción Nacional. ¿Por qué elegiste ese partido?

Gildardo Real: No tenía una referencia política ni alguien que me invitara a participar. Mi formación estaba más relacionada con la ingeniería y pensaba que ese sería mi camino profesional. Sin embargo, en 1994, cuando iba a votar por primera vez, ocurrió el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Me indignó, como a muchos mexicanos, y busqué a un vecino que participaba en el PAN para preguntarle cómo podía ayudar.

Comencé como representante de casilla y después me incorporé a Acción Juvenil. Combinaba esas actividades con mis estudios en la Universidad de Sonora y mi trabajo en la industria maquiladora. Con el tiempo, la participación política se convirtió en una parte central de mi vida.

FJRQ: ¿Cómo se fue construyendo tu carrera dentro del partido?

GRR: A finales de los noventa comencé a participar más activamente. Trabajé en la administración municipal y después me incorporé al equipo de Francisco Búrquez, cuando buscó la alcaldía de Hermosillo. En el año 2000 participé en la organización de su campaña y, en 2003, fui candidato a diputado local por el distrito 13, en el sur de la ciudad. Ganamos y llegué muy joven al Congreso.

En aquellos años, el PAN abrió espacios para muchos jóvenes. Tuvimos la oportunidad de demostrar capacidad con trabajo y de asumir responsabilidades. Hermosillo se convirtió en un bastión importante del partido, aunque eso nunca significó que tuviéramos asegurado el voto de los ciudadanos.

FJRQ: ¿Qué significaba Hermosillo para Acción Nacional?

GRR: Hermosillo tenía una historia importante como plaza opositora al PRI. El PAN ganó la alcaldía en distintos momentos y logró consolidar una presencia que se mantuvo durante años. Pero la ciudad también castigaba a los partidos cuando no respondían a las expectativas.

Por eso he dicho que Hermosillo no es panista, es exigente. El ciudadano podía votar por un partido para la alcaldía y por otro para la Presidencia de la República. Ha ocurrido en distintas elecciones. La gente evalúa a los candidatos, sus propuestas y los resultados de gobierno.

No basta con tener una marca partidista. Hay que presentar buenos perfiles y demostrar capacidad para gobernar.

FJRQ: Después de presidir el comité estatal del PAN, renunciaste a esa responsabilidad y levantaste la mano para buscar la alcaldía. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión?

GRR: Desde hacía más de un año trabajaba intensamente en las colonias. Aunque había ocupado distintas responsabilidades, nunca había dejado de mantener contacto con las estructuras partidistas y los liderazgos ciudadanos.

En esos recorridos encontré necesidades importantes, pero también la posibilidad de fortalecer un proyecto de continuidad para Hermosillo. Consideré que podía aportar experiencia, organización y capacidad para construir acuerdos.

Lo hablé con Antonio Astiazarán y con Jorge Romero, presidente nacional del PAN. La respuesta fue que avanzara y que me sometiera a las mediciones correspondientes. Por eso decidí evaluar mi competitividad y, para evitar ser juez y parte, solicité licencia a la dirigencia estatal.

Mi aspiración es seria. No busco negociar otra posición ni competir contra alguien en particular. Quiero participar en el proceso y demostrar que se puede ser una opción competitiva frente a Morena.

FJRQ: En las primeras mediciones, Alejandro López Caballero aparecía con un nivel de conocimiento muy superior al tuyo. ¿Cómo cambió ese escenario?

GRR: Al principio, Alejandro registraba entre 60 y 70 por ciento de conocimiento, mientras yo aparecía alrededor del 20 por ciento. Después fui avanzando a 30, 40 y hasta 50 por ciento. En las mediciones más recientes que tenía, mi nivel de conocimiento se ubicaba entre 55 y 60 por ciento.

Sin embargo, el conocimiento del nombre no es lo más importante. No se trata de elegir al más conocido, sino de evaluar quién tiene mejores atributos y puede competir con mayores posibilidades frente a Morena. Para eso estaban los careos y las mediciones entre aspirantes.

FJRQ: ¿No te decían esos resultados lo que querías escuchar porque tú pagabas las encuestas?

GRR: No todas las pagaba yo. Algunas eran independientes y otras, en mediciones anteriores, incluso colocaban a Alejandro como la mejor opción. Yo revisaba dos o tres casas encuestadoras con cierta frecuencia, aproximadamente cada dos o tres meses. No siempre coincidían en sus resultados, pero incluso la más conservadora muestra que yo era quien más había avanzado.

Considero que las cifras reflejan una evolución favorable de mi aspiración. Aun así, la decisión no debe depender de una sola encuesta ni de las relaciones personales dentro del partido, sino de una evaluación seria de quien ofrezca las mejores condiciones para competir y ganar.

FJRQ: ¿Qué tan importante es una alianza con el PRI para conservar Hermosillo y enfrentar a Morena?

GRR: Yo siempre he sido constructor de alianzas. Considero que una candidatura de oposición debe sumar fuerzas y evitar que las diferencias internas faciliten el triunfo de Morena.

El PAN y el PRI tienen argumentos para defender sus posiciones, pero la negociación debe resolverse con prudencia y pensando en el resultado colectivo. No podemos actuar con soberbia ni asumir que un partido pueda ganar por sí solo.

También es necesario que quienes participen en el proceso se mantengan unidos. Los acuerdos deben cumplirse y las personas que no obtengan la candidatura tendrían que encontrar una manera de contribuir al proyecto común.

FJRQ: Has defendido el gobierno de Antonio Astiazarán. ¿Qué consideras que debía continuar?

GRR: Hay avances que deben consolidarse, como las patrullas eléctricas, los programas Camina Segura y H-Bus, los cárcamos y las acciones relacionadas con la energía solar. También reconozco que siguen pendientes problemas importantes, como la pavimentación y el deterioro de las redes de drenaje.

No digo que el gobierno municipal es perfecto. Hay resultados que pueden aprovecharse para construir hacia el futuro. El reto consiste en mantener lo que funciona y atender lo que todavía falta.

La ciudadanía quiere soluciones, no explicaciones interminables. Quiere que alguien atienda sus problemas y le dé respuestas. Esa es una de las principales exigencias que encontraba cuando recorría las colonias.

FJRQ: Durante tu dirigencia se cuestionó la falta de una oposición más visible frente al gobierno estatal. ¿Aceptas esa crítica?

GRR: Entiendo de dónde viene, aunque no estoy completamente de acuerdo. Durante mi gestión presentamos denuncias ante distintas instancias, entre ellas organismos fiscalizadores y fiscalías, pero muchas no avanzaron. También considero que varias de esas acciones no han tenido suficiente eco público.

Sin embargo, la oposición no debe limitarse a denunciar. Tiene que convertirse en una alternativa capaz de resolver problemas. Por eso defiendo la necesidad de mantener el trabajo en las colonias y presentar una propuesta que responda a las preocupaciones de la gente.

En esos recorridos encuentro inconformidad por el costo de la vida, la falta de medicamentos y las dificultades para acceder a servicios de salud. También escucho reclamos relacionados con la inseguridad y el incumplimiento de promesas. Eso no significa que todos los ciudadanos fueran a cambiar su voto, pero sí muestra que existen demandas que la oposición debe atender.

FJRQ: Si tuvieras que resumir el reto electoral de 2027, ¿qué escenario imaginas para Hermosillo y Sonora?

GRR: Yo veo posibilidades de triunfo si logramos definir a tiempo las candidaturas, presentar buenos perfiles y mantener unido al equipo. Creo que Antonio Astiazarán tiene condiciones para competir por la gubernatura y que en Hermosillo podríamos aspirar a recuperar espacios.

La experiencia nos ha enseñado que las elecciones no se ganan de un día para otro. Se necesita organización, trabajo territorial y acuerdos. En cambio, si las decisiones se retrasan o las diferencias internas se convertían en conflictos, corremos el riesgo de debilitar nuestras posibilidades.

Mi apuesta es que prevalezcan la unidad y la competitividad. Al final, la gente tendrá que decidir por quien ofrezca mejores respuestas para la ciudad y para el estado.