El INAH documentó tres senderos con pisadas de hadrosaurios y terópodos en el municipio de Fronteras. Los vestigios fueron detectados durante la extracción de piedra laja y recibieron trabajos de conservación en 2019
Por Ileana Bernal de la R.
En el noreste de Sonora, en la localidad de Esqueda, municipio de Fronteras, se encuentra un sitio paleontológico que conserva huellas de dinosaurios del Cretácico tardío. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) tiene documentados tres senderos con pisadas atribuidas principalmente a hadrosaurios, conocidos como dinosaurios de pico de pato, además de rastros asignados al grupo de los terópodos.
El hallazgo se produjo de manera accidental durante trabajos de extracción de piedra laja en terrenos ejidales. La actividad permitió descubrir impresiones en superficies rocosas que posteriormente fueron revisadas por especialistas para determinar su origen y establecer las medidas necesarias para su registro y conservación.
De acuerdo con la ficha del Proyecto de Conservación del Patrimonio Paleontológico del INAH, el sitio comprende tres senderos: el primero cuenta con 19 huellas; el segundo, identificado como 2-A, tiene cuatro pisadas de hadrosaurio, mientras que el sendero 2-B conserva 14 huellas completas y otras parciales.
El instituto señala que estos rastros constituyen evidencia de la presencia y el desplazamiento de dinosaurios en esta parte del actual territorio sonorense. Las huellas fósiles, denominadas “icnitas”, permiten estudiar la actividad de los animales a partir de las marcas que dejaron, incluso cuando no se dispone de restos óseos asociados directamente con ellas.
El descubrimiento y los primeros registros
Los hallazgos comenzaron a recibir atención pública en 2010, cuando se difundió información sobre las huellas encontradas en Esqueda y las labores de investigación que se realizaban con la participación de especialistas del INAH y de instituciones académicas.
En febrero de 2016, el arqueólogo Dai Blanquel, del INAH en Sonora, explicó en declaraciones difundidas por medios de comunicación que las marcas eran impresiones de las pisadas de los dinosaurios, conocidas como icnitas. En ese momento, los trabajos habían identificado dos senderos, descritos como líneas de desplazamiento de los animales.
En la misma información, el entonces delegado del INAH en Sonora, José Luis Perea González, destacó la importancia de investigar y proteger el sitio como patrimonio paleontológico. Las labores de prospección y registro buscaban delimitar las áreas donde se encontraban las evidencias y orientar las acciones de investigación.
Posteriormente, el 23 de mayo de 2016, “Primera Plana Digital” informó sobre el descubrimiento de un nuevo sendero con cuatro huellas, localizado durante trabajos de extracción de piedra en el ejido Esqueda.
Rafael Pacheco Rodríguez, encargado de difusión y divulgación de la División de Ingeniería de la Universidad de Sonora y responsable del proyecto turístico-ecológico de la Ruta de Huellas de Dinosaurios, confirmó entonces el hallazgo.
“Este descubrimiento posiciona a Sonora como gran potencial en el plano paleontológico, histórico y cultural”, declaró Pacheco Rodríguez, de acuerdo con la publicación de este medio.
El investigador atribuyó las nuevas pisadas a un posible hadrosaurio o dinosaurio de pico de pato y estimó que el animal había recorrido la zona hacía aproximadamente 72 millones de años. También describió huellas de alrededor de 60 centímetros, aunque esas dimensiones corresponden al hallazgo reportado en 2016 y no deben generalizarse a todos los rastros documentados en el sitio.
La publicación señaló que, con aquellas cuatro pisadas, el registro conocido en la región ascendía a 40. Sin embargo, esa cifra corresponde al recuento comunicado entonces y no equivale necesariamente al total actualizado del sitio.
¿Qué dinosaurios dejaron las huellas?
Según el registro del INAH, los rastros de Esqueda corresponden principalmente a hadrosaurios, un grupo de dinosaurios herbívoros caracterizados por un hocico ancho y aplanado, semejante al pico de un pato.

El sitio también conserva rastros atribuidos a terópodos, un grupo que incluye dinosaurios carnívoros. Esta identificación amplía el interés científico de la localidad, pues evidencia la presencia de distintos grupos de dinosaurios en el entorno.
La identificación a partir de huellas tiene límites. Una pisada puede aportar información sobre la forma del pie, el tamaño aproximado y la dirección de desplazamiento, pero no siempre permite establecer con certeza la especie que la produjo.
Por ello, los registros científicos distinguen entre las características observables de las icnitas y las interpretaciones que requieren comparaciones anatómicas, estudios geológicos y otras evidencias.
Los trabajos de conservación del INAH
En octubre de 2019, personal del Proyecto de Conservación del Patrimonio Paleontológico, del Centro INAH Sonora y de la Estación Regional del Noroeste de la Universidad Nacional Autónoma de México (ERNO-UNAM) realizó trabajos preventivos en los tres senderos.
De acuerdo con la documentación institucional, las labores incluyeron la limpieza cuidadosa de las superficies rocosas para retirar la suciedad acumulada y el registro fotogramétrico de las huellas. Esta técnica permite obtener imágenes y modelos tridimensionales de las superficies para documentar sus condiciones y contar con una referencia para futuras evaluaciones.
También se colocaron protecciones en las barreras metálicas destinadas a impedir que los visitantes pisaran directamente las huellas, debido a la fragilidad de la roca. En el sendero 2-A se retiraron plantas superiores, ya que sus raíces podían abrir grietas y contribuir al desprendimiento del material.
Los trabajos incluyeron una reunión con los ejidatarios propietarios de los terrenos, en la que se abordaron problemas relacionados con las visitas poco controladas y los daños ocasionados en los senderos. Asimismo, se ofreció orientación a los guías locales sobre la importancia de proteger los vestigios y organizar recorridos adecuados.
La intervención estuvo a cargo de la responsable del proyecto de conservación, Alejandra Bourillón Moreno, con la participación de personal especializado del INAH y del paleontólogo Rubén Duarte Bigurra, de la ERNO-UNAM, entre otros colaboradores.
La Ruta de los Dinosaurios
El INAH describe una ruta de aproximadamente 11 kilómetros que permite recorrer la zona y localizar los tres senderos documentados. El proyecto se ha desarrollado con la participación de actores locales, ejidatarios y especialistas interesados en la investigación y conservación del patrimonio paleontológico.
La coexistencia de actividades de extracción de piedra, visitas y trabajos científicos plantea la necesidad de mantener medidas de protección. La ficha institucional advierte que las visitas poco controladas han ocasionado daños y señala que la colaboración con la comunidad es importante para evitar el deterioro de las huellas.
Las impresiones conservadas en Esqueda forman parte del registro paleontológico del noreste de Sonora. Su estudio permite documentar la presencia de dinosaurios en la región y aporta información para comprender los ambientes y procesos geológicos que hicieron posible que esas marcas permanecieran preservadas en la roca.
Aunque los descubrimientos difundidos en distintos años han ampliado el conocimiento del sitio, las cifras deben interpretarse de acuerdo con la fecha y el alcance de cada registro. El inventario de tres senderos que presenta actualmente la ficha consultada del INAH constituye una referencia institucional para describir las huellas documentadas y las acciones de conservación realizadas.
🦖 SONORA | ¡Huellas de dinosaurios de hace 72 millones de años permanecen en Esqueda, municipio de Fronteras!
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