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Vivir fuera del presupuesto

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EDITORIAL/SEMANARIO

La revista Proceso recordó en un interesante artículo la frase acuñada por el político y periodista César “El Tlacuache” Garizurieta durante el sexenio de Miguel Alemán Valdés, simboliza la consolidación de la burocracia en el poder. Con estas palabras donde dice “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error” se resume la concepción del cargo público no como servicio, sino como la vía principal de enriquecimiento y subsistencia a través de los recursos públicos, sin importar ideología o partido político. 

De acuerdo al artículo de Proceso, la frase de Don César Garizurieta, alias “El Tlacuache”, que acuñó durante el sexenio de su amigo de la infancia, el veracruzano Miguel Alemán Valdés, “la frase que se convirtió en dogma de fe para la burocracia en la época dorada del priismo y también de la alternancia panista y de los gobiernos perredistas: “vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”. Y vaya que dinastías enteras de políticos, devenidos en empresarios, legisladores permanentes, diplomáticos exprés, multichambas, gobernadores o simples caciques llevaron la máxima del Tlacuache hasta sus últimas consecuencias. No en balde, el sexenio del Cachorro de la Revolución, en la segunda mitad de los años cuarenta, se convirtió en el símbolo de la corrupción moderna y en el fundador del Partido de la Revolución Institucionalizada. Como esta máxima, muchas otras fueron acuñadas en la era priista y continuaron en la alternancia del PAN-PRI: “el que no transa, no avanza” para justificar la corrupción como un aceite para la movilidad política; “un político pobre, es un pobre político”, la sentencia más famosa del cleptócrata priista por excelencia Carlos Hank González; “no quiero que me den, sino que me pongan donde hay”, para los huachicoleros profesionales del presupuesto federal; y la más mencionada en la última parte de los sexenios: “en el año de Hidalgo, pendejo el que deja algo”.

Y hasta ahora ha sido dogma de fe en la clase política mexicana sin importar partido o ideología. La corrupción es la misma, porque lo que importa no es el mantener una verdadera imagen de honestidad, sino solo parecerla. Y prueba de ello lo vemos actualmente con los nuevos funcionarios que han optado por vivir como jeques árabes. Pruebas hay de sobra y saltan donde menos se espera. Hoy lo vemos en el caso de Guadalupe Taddei, la actual expresidenta del INE. A la que reportajes de los medios Reforma y Latinus la exhiben gozando de millonarios privilegios luego de otorgar jugosos contratos a sus colaboradores, a los que usa de presta nombres.

De acuerdo con el periódico Milenio “La presidenta del Instituto Nacional Electoral  de México, Guadalupe Taddei, anunció el domingo su decisión de renunciar al cargo, tras publicaciones en medios sobre posibles conflictos de interés y triangulación de recursos con proveedores de esa entidad gubernamental. «Después de una profunda reflexión, he decidido presentar el día de mañana, 26 de octubre, ante la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, mi renuncia a la responsabilidad que esa Soberanía me confirió en abril de 2023 como Consejera Presidenta del Instituto Nacional Electoral». Esta decisión responde a mi convicción de que proteger al Instituto y permitir que continúe cumpliendo su misión constitucional, debe estar siempre por encima de cualquier interés coyuntural o personal». 

La decisión de Taddei llega después de los reportajes del diario Reforma según las cuales una red de al menos siete proveedores habría simulado competencia en procesos de adjudicación de contratos y participado en operaciones de triangulación de recursos, presuntamente relacionados con empresas que emitieron comprobantes fiscales por productos o servicios que nunca existieron. Pero además se habla de contratos por millones de pesos. En su defensa, Taddei afirmó: «no soy ajena a los señalamientos que durante los últimos días se han difundido en medios de comunicación y redes sociales donde se han circulado trascendidos, montajes, filtraciones y versiones cuya autenticidad, contexto y propósito como en todos los casos deben verificarse y corroborarse”. Tengo la convicción de que toda denuncia (…) debe esclarecerse de manera transparente, objetiva y conforme a derecho”.

“Apenas el sábado, Taddei informó que funcionarios en áreas clave del organismo fueron relevados de sus cargos en tiempo y forma para dar paso a una investigación de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) que fiscaliza el uso de dinero público tras los señalamientos de posible corrupción”.

De acuerdo con el periódico El Financiero “Una de las polémicas de Guadalupe Taddei está relacionada con su círculo familiar, presuntamente ligado con el empresario José Alfredo Hernández Casillas, apoderado de Cajas Graf y proveedor del INE. El contratista suma al menos 240 millones de pesos en licitaciones, y en grabaciones recientes se le observa de viaje en Francia con Jorge Francisco Pineda Taddei, hijo de la consejera presidenta del INE. “París a tus pies, muchachito”, le dijo Hernández Casillas al hijo de Taddei. Otras publicaciones difundidas con Latinus revelan la cercanía del empresario con la Familia de Taddei, e incluso fotos con ella, a quien llama “reina”. Hernández Casillas, según versiones, apareció en la nómina del INE como su chofer asignado, con un sueldo de 45 mil pesos mensuales; sin embargo, nadie lo conocía”.

¿Qué sucederá ahora?  Recibirá el perdón oficial por ser alguien afín y leal al sistema. O el gobierno de Claudia Sheinbaum optará por guardar distancia para mostrar que Morena no es cómplice de funcionarios corruptos. Esta semana veremos si la 4T rompe lazos con uno de sus leales militantes.