Por Chef Camila «Cami» Herrera
Una opción práctica y nutritiva para el desayuno es una tortilla española ligera con papa, huevo, cebolla y calabacita, preparada con poca grasa y acompañada de fruta fresca.
La combinación aporta proteína de alta calidad gracias al huevo, mientras que la papa proporciona carbohidratos que ayudan a obtener energía. La calabacita y la cebolla suman fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes, y una pequeña cantidad de aceite de oliva aporta grasas saludables.
Una porción preparada con 2 huevos, una papa mediana, calabacita, cebolla y una cucharadita de aceite aporta aproximadamente 330–360 calorías y 15–17 gramos de proteína, dependiendo de las cantidades utilizadas. Si se acompaña con una porción de fruta, el desayuno puede llegar a unas 380–430 calorías.
🍊 Para completar: papaya, naranja o toronja y café sin azúcar. La fruta aporta fibra, vitamina C y antioxidantes, haciendo de este un desayuno equilibrado y saciante.
La historia detrás de la tortilla española
La tortilla de patatas, también conocida como tortilla española, nació en España. Aunque su origen exacto ha sido motivo de debate, una de las primeras referencias documentadas aparece en Navarra, en 1817, donde se menciona una preparación a base de papa y huevo.
Con el tiempo, la receta se convirtió en uno de los platillos más representativos de la cocina española. La versión tradicional lleva papa, huevo, aceite y, según la región y el gusto, cebolla.
Hoy existen innumerables variantes, como esta versión con calabacita y menos aceite, ideal para un desayuno más ligero.